Los cambios ocurridos desde aquellos años en los que me pasaba las mañanas redactando post para un espacio como este sí que se nota. No sólo ante las herramientas que avanzan sin ninguna especie de control. También por la manera en la cual se integran en nuestra cotidianidad.
Desde que abro los ojos, hasta que los cierro, ese pequeño aparato móvil donde sólo me comunicaba ha ido cambiando para integrarse en mi rutina. Ver redes, leer noticias o hasta consultar mi agenda era algo que ya hacía, ahora incluso puedo administrar mi trabajo, consultas analíticas de mi canal donde soy creador, en lugar del espectador que solía. Quizás todo debido a cómo, al igual que muchos, me he ido teniendo que adaptar a las corrientes que el desarrollo de la sociedad conduce. Twitch o Tiktok son nombres que en ese momento siquiera existían, tal vez se concebían, pero lejos estaban mis tardes de volverse en horas de transmisión en las cuales sería espectador, para luego volverme autor.
Hoy, después de todos esos años donde tiré la toalla como escritor, vuelvo a esta plataforma sin ningún fin en especial más allá de narrar o hablar sobre lo que me guste.
Quizás ya ha muerto ese anhelo de expresar todas las historias que tengo en la cabeza mediante el presente medio, aunque ante mi vuelta al dibujo, me gusta pensar que sólo se han transformado. Resulta uno más de los pensamientos que ocupan la mente de quien escribe y mientras así sea, creo que puedo mantener este espacio como una forma más de expresar lo que deseo, o sólo lo que mi alma desea vomitar.

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