Las variables hacen algo conocido, algo más... Interesante

 La apatía y el aburrimiento van siempre de la mano.

Incluso cualquiera actividad que pueda llenarte de felicidad, de darte ánimos o poner una sonrisa en tu rostro se puede teñir de estas dos categorías que desencadenan preguntas simples, aunque muy válidas:

 

- ¿Por qué esto no me llena?

- ¿Qué es lo que ha cambiado?

 

No se trata de cambios, sino de un proceso en el que la costumbre tiñe de monotonía hasta la actividad que más goces hacer. Eso es algo que me ha tocado mucho vivir, por lo que he pasado incluso con aquello lo cual le ha dado un sentido claro a mi vida.

 La razón es simple. Podemos formar nuestros gustos y parte de nuestra personalidad a base de aquello que nos llena, pero la repetición constante y el hábito también desencadenan que la manera en que los veamos, también cómo reaccionamos ante ellos, nos confundan y nos hagan estar seguros de que lo que nos entregaba paz, ahora sólo nos es indiferente. 

 


 

Pokemon ha sido ese tipo de franquicias a las cuales vuelvo cada tanto. En este año, he retomado una vez más mi partida deVerde Hoja con el inicial que jamás he terminado la liga, aunque irónicamente, el mejor en cuanto a rendimiento: Bulbasaur. 

Los primeros gimnasios siempre son algo monotónos ante el recorrido que ya sé y tengo bien presente. Capturar y nivelear las criaturas más eficientes para la ruta es algo que me hacía tomar la partida y sin mucho interés irle dando horas y horas. Al menos hasta que lo dicho en el post se hizo presente: esa sensación de indiferencia, de aburrimiento que no me dejó de incomodar.4

Pero que igual, tampoco fue suficiente para hacer que lo dejara. 

Esto se refleja en lo que muchos llegamos a hacer sin darnos cuenta: empezar algo, aunque nunca terminarlo. Tal vez por la dopamina que genera el comenzar una actividad aunque esta no se llegue a concretar. Pese a ello, al menos para mí, siempre se ha quedado esa sensación de vacío, la misma que suele recordarme los pendientes que llevo encima, los cuales ocupan mis pensamientos mientras edito, grabo o algo referente al canal; incluso cuando estoy tratando de despejarme y jugar algo diferente, o leer alguno de los libros que ya hace años compré, pero que se quedaron en la lista de espera. 

De alguna forma, es algo que todos hacemos. Adquirir, almacenar y postergar. Pokemon es el reflejo de algunas de esas costumbres, lo cual hizo que a mitad del trayecto empezara a replantear objetivos y metas en cuanto a cómo atravesar cada ruta. Si bien el camino no es que pueda cambiar, sí que lo hace la manera en la cual decidas recorrerla. 

En el caso de este juego, lo hice a través de atrapar y entrenar todas esas criaturas que en mi vida he usado, o al menos, no han logrado interesarme lo suficiente sea por la dificultad de captura debido a la Zona Safari, o porque simplemente el Alto Mando o el rival los llevan.  

"Qué más da, la manera en que tú los entrenas puede variar" me dije y con ello me he seguido armando un equipo diferente, aunque irónicamente, mucho más Meta del que solía llevar.

Ver esto y percatarme de cómo cualquiera cambio no sólo te mueve la experiencia, sino que estimula la mente. Quizás no sea como la primera ruta donde no sabías qué iba a pasar, pero sí que existen las suficientes variables para que empieces a reconfigurar cómo debes hacer las cosas. Incluso por más que tengas memorizada la actividad.

Esto me hace pensar en todo aquello que hacemos, cómo cambian incluso las actividades cuando rotamos procesos o adecuamos una variable a un deseo diferente. A una necesidad que rompa con lo que creamos como molde.

Es, como lo he dicho en mis Streams de Skullgirls Mobile, lo bueno de experimentar. No porque lo que hagas esté mal, sino por la manera en la cual el cerebro se mantiene fresco y el interés se renueva cuando somos capaces de empezar de nuevo, pero tomando decisiones completamente diferentes. 

 

 

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